Carta abierta al Senador Marco Rubio

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    Estimado Senador Rubio,

    Ante todo, vaya un respetuoso saludo y mi agradecimiento.

    En días pasados, ha pronunciado Ud uno de los mejores discursos sobre la dictadura cubana que haya escuchado el mundo. Regio. Impecable. Apegado a la realidad, que no a la propaganda producida por la dictadura comunista de los Castro que los medios de comunicación y estalinistas trasnochados propagan con absoluta irresponsabilidad. Pude notar, en su memorable discurso el cual he escuchado ya varias veces, su profunda indignación, proveniente supongo de escuchar durante toda una vida un sin fin de relatos de penurias sufridas por sus padres, familiares, allegados y conocidos, exiliados algunos y otros padeciendo aun la maldita "revolución".

    Imagínese nuestra indignación, la de los venezolanos. En la quincuagenaria pesadilla impuesta por la fuerza al pobre pueblo cubano, éste tiene, al menos, la certeza de que sus opresores son sus conciudadanos. La represión es soberana en Cuba. Imagine nuestra ignominia, al saber que estamos siendo oprimidos por el régimen que nos gobierna en abierta colaboración con una potencia dictatorial extranjera. Por que lo que hay en Venezuela es un ejercito de ocupación cubano, subyugando a placer a nuestro pueblo, e inmiscuyéndose en asuntos de nuestra exclusiva competencia, para el beneplácito de los apátridas al mando de nuestro país. 

    Puede Ud imaginar que su gobierno -sin la aprobación de los representantes electos por el pueblo- entregue a Rusia, por ejemplo, el control de los sistemas de identificación de la ciudadanía? Puede Ud imaginar a militares rusos reprimiendo con absoluta impunidad a los manifestantes congregados en ciudades norteamericanas en torno a la protesta de Occupy? Se puede imaginar Ud lo que sentiría al ver al presidente de su país confiándole su seguridad personal a esbirros del FSB?

    ​Eso, y cosas peores, hemos vivido los venezolanos desde que Hugo Chavez llego al poder en 1998. Vergonzoso es un término que apenas cubre nuestro malestar. No existe adjetivo que defina el sentimiento que nos embarga. Debemos soportar además la injerencia de países como Brasil -que se hace llamar progresista, la indiferencia de los países dizque democráticos del hemisferio -cuando nuestra tierra sirvio de refugio a muchas de las personas que huían de las dictaduras atroces que los perseguían, y el interminable sesgo con que se habla de nosotros, de nuestra lucha por la democracia y la libertad. Día tras día vemos cómo se tergiversa la realidad venezolana, cómo el racismo soterrado se proyecta a nuestro conflicto, mientras los opinadores de oficio pontifican desde la cómoda y bien abastecida distancia qué es lo apropiado. Imagine a un ruso, o a un norcoreano, afirmando sin ambages que conoce mejor que Ud lo que a Ud le conviene. Así están las cosas.

    Le escuche decir en su discurso que haría una serie de propuestas y exploraría imponer sanciones a los responsables. En éste aspecto, me tomaré el atrevimiento de hacerle una sugerencia. Como Ud sabe, Venezuela y EEUU han mantenido relaciones cordiales por muchos años. Muchos de los que hoy reniegan dicha relación no dudan en buscar resguardo para sus bienes en EEUU. Es el caso de algunos políticos, pero principalmente de aquellos que forman la estructura empresarial que apuntala muchos de los negocios de la República Bolivariana de Venezuela. Estoy hablando, específicamente, de los banqueros, bancos, operadores financieros, contratistas y demás individuos que han usado, y usan, la moneda, el sistema de comercio y bancario, distintas empresas, consultores, abogados, y el terroritorio estadounidense en sus operaciones con el estado venezolano. Entiendo que Ud, personalmente, conoce muy bien a Al Cardenas. Ése Señor posee información que su gobierno podría utilizar con mucha efectividad para castigar a altos jerarcas del régimen de Nicolás Maduro. Entre los clientes de Al Cardenas se encuentran una cantidad importante de los llamados Boliburgueses, léase criminales de cuello blanco con conocimiento íntimo de las operaciones del chavismo a nivel internacional. Son gente que sabe en cuál jurisdicción se esconde el dinero, cuáles bancos han sido utilizados, cuáles funcionarios han recibido sobornos y por cuánto, qué empresas han hecho negocios con el chavismo, en suma, el Sr Cardenas podría, tomando lo expresado en su magistral discurso como sincero, proveerle a Ud, y a entes y funcionarios adscritos a su gobierno, una cantidad importantísima de información que puede ser muy valiosa a la hora de establecer sanciones verdaderamente efectivas. 

    Le pido no tome Ud mi sugerencia como un intento malintencionado, pues el Sr Cardenas no es el único que posee tal información. Hay muchas otras empresas que operan en EEUU que podrían asistirle, como JP Morgan, FTI Consulting, ProEnergy Services, DAVOS Financial Group, Savoy Bank, Mirmidones Capital, BANESCO, CSC Trust of Delaware, La Lechuza Caracas LLC, etc. Hay un sin fin de corporaciones registradas en el estado de la Florida y en otros estados que no son sino frentes de testaferros del chavismo, o de individuos que tienen conocimiento íntimo de las operaciones del chavismo. 

    La mejor contribución que Ud podría hacer a nuestra causa, y que es algo factible, es identificar a los colaboradores del régimen y exigirles explicaciones y rendición de cuentas. Con esa información, le aseguro, podrá sancionar como merece a los más altos funcionarios chavistas. Desde ya me pongo a la orden, si acaso necesita Ud asistencia en identificar a los actores principales, y me despido con agradecimiento y reiteración de mi admiración por su postura clara en favor de nuestra libertad y democracia.

    Alek Boyd

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