¿Molesta por el espionaje de la NSA, señora Merkel? ¿Y qué de Bundesdruckerei y RaFa Núñez?

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    Innumerables palabras se han escrito en los últimos días sobre la reacción de Angela Merkel a la noticia de que el gobierno de EE.UU. intervino su teléfono, y que incluso el presidente Obama lo sabía desde 2010 y que aún así no hizo nada para “poner fin a la operación” de la NSA. En esta era post-Wikileaks y Snowden en que vivimos, aquella baza que tanto usan los políticos –la hipocresía- ya no funciona como antes. Porque la “indignación” de Merkel es sólo eso: una absoluta hipocresía. Para ilustrar este punto, voy a dar un ejemplo que pudo haber escapado el radar de la “indignación pública” de la señora Merkel.

    El Estado alemán posee una empresa llamada Bundesdruckerei, que tiene una larga historia como “fabricante de billetes de banco, sellos, tarjetas de identidad, pasaportes, visas, permisos de conducir y certificados de matriculación de vehículos”. La compañía ha sido propiedad tanto privada como estatal a lo largo de su historia. Desde 2009 ha sido propiedad del Estado alemán. La señora Merkel ha estado en su cargo como Canciller de Alemania (la más alta autoridad) desde 2005, y ha sido líder de uno de los mayores partidos políticos de Alemania desde 2000. Es decir, la señora Merkel ha tenido mucho tiempo para conocer las actividades de Bundesdruckerei, tanto a nivel local como en todo el mundo.

    En su infinita sabiduría, Hugo Chávez decidió un día que Venezuela iba a ceder a Cuba -un régimen comunista sin transparencia alguna- la investigación, el desarrollo, el suministro, el control y la aplicación de un nuevo sistema de identificación electrónica. El pacto firmado entre Hugo Chávez y Fidel Castro fue llamado “CONVENIO INTEGRAL DE COOPERACIÓN CUBA – VENEZUELA” y el marco legal que regiría el contrato para el nuevo sistema de identificación (“CONTRATO PARA DESARROLLO DE SOLUCION TECNOLOGICA INTEGRAL”) tenía, como últimas autoridades que podrían dirimir los problemas o disputas que surgieran, a Hugo Chávez y a Fidel Castro:

    14.1 Cualquier disputa, controversia o reclamo que se derive de este Contrato o esté relacionado con el mismo, será resuelto primeramente, mediante acuerdo amigable entre los Representantes de Las Partes. En caso de que estos no puedan llegar a acuerdo amistoso, someterán la controversia a los Presidentes de la Comisión Mixta, entendiéndose por tales, el Ministro del Poder Popular para la Energía y Petróleo (MENPET) de la República Bolivariana de Venezuela y la Ministra para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica (MINVEC) de la República de Cuba. Si aún en este caso, dichos Presidentes no pueden llegar a un arreglo, se someterá la controversia a la decisión de los Presidentes de las respectivas Repúblicas, siendo esta la última instancia de decisión.

    Cuba designó algo que se llama ALBET (“Sociedad Mercantil ALBET Ingeniería y Sistemas”, una empresa de maletín incorporada el 7 de noviembre de 2005), como su representante en el convenio. ALBET no es mucho más que una empresa de fachada del régimen castrista, vinculado al dizque Instituto de Tecnología de Información (?) en Cuba. La Cuba comunista de los Castro no es líder en ninguna tecnología moderna, y ALBET ciertamente no es una firma reconocida en nada de lo que tiene que ver con los últimos avances en la tecnología de identificación electrónica y biométrica. Aún así ALBET, sin el know-how, experiencia, trayectoria y capacidad para llevar a cabo el proyecto, acudió al sistema de mercado capitalista -armada con los 172 millones dólares que Venezuela había destinado al proyecto- y pidió a Bundesdruckerei -en ese momento una empresa privada- que presentara ofertas para el suministro de nuevos documentos de identidad electrónicos, pasaportes (diplomáticos y de otro tipo) e impresoras especiales. Bundesdruckerei cumplió debidamente con la solicitud, pero su representante, un tipo llamado Jörg Baumgartl (también conocido como Joerg Baumgartl), estableció un complejo esquema de empresas para llevar a cabo y cobrar los contratos otorgados.

    Baumgartl es el Gerente General de Bundesdruckerei, así como el responsable de las ventas internacionales. Bundesdruckerei había negociado directamente con el gobierno de Venezuela en el pasado, aunque en esta nueva contratación, Baumgartl usó a Billingsley Global Corp., un firma panameña que creó para este fin. El por qué Baumgartl hizo esto, nadie lo sabe con certeza. Sin embargo, lo podría haber hecho para evitarle a Bundesdruckerei posibles problemas relacionados con sanciones comerciales impuestas por el gobierno de Estados Unidos a Cuba.

    Como se dijo anteriormente, en 2009 Bundesdruckerei fue adquirida por el Estado alemán. A pesar de redadas policiales y escándalos (en Alemania) sobre presunta malversación de millones de una entidad panameña (de Baumgartl?), éste ha logrado mantener su puesto de trabajo. Pero lo que es realmente impactante, teniendo en cuenta quién es el nuevo propietario de Brudescruckerei, es el representante de la firma alemana que Baumgartl escogió para Venezuela.

    Los lectores de este sitio recordarán frecuentes referencias a Rafael Núñez (mejor conocido como “RaFa”), identificado como el hombre detrás de las campañas de imagen y reputación en línea de los peores delincuentes de cuello blanco en Venezuela. Como se muestra en esta comunicación del 1 de marzo de 2012, Baumgartl nombró a BV Estrategia Reputacional y su filial, Clean Perception, como representante comercial de Bundesdruckerei en Venezuela. Es decir, el representante de la señora Merkel en Venezuela es un conocido y notorio criminal.

    Pero, ¿quién es este Rafael Nuñez y qué credenciales tiene para ese trabajo? Citando al colega blogero Setty, “Núñez solía ser conocido como Rafa, un notable pirata informático. Fue detenido en los EE.UU. en 2005 por haber hackeado computadoras de la Fuerza Aérea cuatro años antes. Se declaró culpable, fue condenado, pagó tiempo en prisión y fue deportado”.

    Así que éste individuo es un criminal, condenado, encarcelado en los EE.UU. y posteriormente deportado. Nuñez abrió una empresa (Clean Perception, en asociación con Iván Hernández Vila) que lava la reputación de una serie de criminales en Venezuela. Estos van desde asesinos convictos y terroristas, como Ramiro Helmeyer, hasta el grupo de acusados ​​en un tribunal de Estados Unidos por sobornos y sobrefacturación de centrales eléctricas en Venezuela. Su “trabajo” ha sido objeto de varios informes aquí, y aquí y en el blog de Setty. Este hacker es el proverbial zorro cuidando el gallinero. Consideremos las implicaciones de un hombre que está trabajando activamente para traficantes de drogas, asesinos venezolanos, banqueros totalmente corruptos, ex ministros del gobierno y contratistas chimbos, haciendo negocios con el Estado venezolano en nombre de la señora Merkel. En este nuevo rol Nuñez ya habría tenido acceso a la información de identificación confidencial relativa a los 29 millones de venezolanos.

    A pesar de haber sido nombrado como representante de Venezuela de Bundesdruckerei el 1 de marzo de 2012, BV Estrategia Reputacional se incorporó en Curaçao 9 de marzo de 2012 según los documentos de registro, es decir, una semana después de ser designado oficialmente como respresentante de la firma alemana. Núñez no oculta su relación con Bundesdruckerei; de hecho, se jacta de ello.

    La próxima vez que doña Merkel exprese su creciente indignación sobre el espionaje, las escuchas telefónicas y la piratería informática, tal vez se le debería mencionar a “RaFa” Núñez, el criminal que la representa comercialmente en Venezuela.

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